Tradicionalmente se conoce como la piedra del amor y la buena suerte, pues nos hace más receptivos a estos estados, estabilizando las emociones vengan de donde vengan. También aporta energía, generosidad, abundancia y buena salud, limpiando el aura e induciendo a la relajación. Esta piedra fomenta la verdad y el perdón, devuelve la motivación, ayuda a alumbrar el camino, a establecer objetivos y pone en contacto con los recursos esenciales, pues nos ayuda a descubrir nuestras riquezas internas. Aporta confianza en el universo, ayudándonos a atravesar la duda y la incertidumbre.