Esta piedra se conoce por aliviar el estrés, las preocupaciones y los miedos, otorgando el don de tomar decisiones sabias y limpiando la negatividad del aura. De esta manera, nos enraíza, ayudando a concentrarse en el aquí y en el ahora, pues apoya en circunstancias difíciles o confusas. El ónix centra y alinea la energía con el poder universal, ayudando a acceder la guía superior y conectar con la totalidad. Promueve el vigor, la fuerza y la perseverancia. Ayuda con la sanación de viejas heridas de esta vida y de vidas pasadas.