El Lapislázuli abre el tercer ojo y equilibra el chakra de la garganta. Estimula la iluminación y potencia el trabajo con los sueños y las capacidades psíquicas, facilitando el viaje espiritual y estimulando el poder espiritual y personal. Libera rápidamente el stress confiriendo una paz profunda. Posee una enorme serenidad y la clave de la realización espiritual. Es una piedra protectora que entra en contacto con los espíritus guardianes. Reconoce el ataque psíquico, bloqueándolo y devolviendo la energía a su fuente. Enseña el poder de la palabra hablada y permite invertir maldiciones o inquietudes, fruto de no haberse expresado en su momento en el pasado. Armoniza los niveles físico, emocional, mental y espiritual, niveles cuyos desequilibrios pueden producir depresión, inquietud y falta de propósito. Si se esta en desequilibrio, esta armonía aporta un profundo autoconocimiento interno.