Esta piedra nos hace conscientes de realidades espirituales superiores y acelera el despertar espiritual. Así, enfoca la mente, vinculándola a la mente universal. La fluorita trae a la superficie sentimientos reprimidos, para ser resueltos, disolviendo las ideas fijas. Ataja la manipulación y la influencia mental indebida, gracias a esto, expulsa energías negativas y tensiones de todo tipo. Siempre nos va a estabilizar y limpiar el aura. Purifica y reorganiza en el cuerpo para que todo esté en perfecto orden, favoreciendo así el equilibrio y la coordinación.