Esta piedra enseña a amarse, facilitando el perdón y la autoaceptación e invocando la autoestima y confianza en uno mismo. Su vibración saca a flote lo mejor del ser. Atrae la paz, la armonía y el amor, fortaleciendo las relaciones actuales y favoreciendo el amor incondicional. Libera penas y emociones guardadas, aliviando el dolor interiorizado.