Es antídoto contra el estrés pues ayuda a enfrentar los momentos difíciles con ecuanimidad. Igualmente, alivia el miedo, combatiendo la depresión y aportando calma emocional, equilibrio, coraje y decisión. Es por esto que asienta la energía espiritual y neutraliza suavemente las vibraciones negativas, permitiendo disfrutar el aquí y el ahora y dejando atrás lo negativo. Esta piedra es importante en el proceso de aceptar el cuerpo físico y la naturaleza sexual. Nos aterriza, ayudándonos a concentrar y a definir límites. Neutraliza el temor al fracaso.