Es un poderoso limpiador y regenerador, pues absorbe, transmuta, disipa y conduce al suelo la energía negativa. Así mismo, es protector del aura, fomentando la energía vital. Limpia y equilibra los cuerpos sutiles, alineándose con el cuerpo físico. Estimula la confianza y la autoestima, eliminando las tendencias destructivas, ayudando a desarrollar una actitud positiva y motivándonos a mirar el futuro con optimismo. Es un cristal de abundancia, que enseña a manifestarse y atraer la riqueza, la prosperidad y el éxito. También ayuda en la superación de la depresión y los miedos.